Ética en la calle
Mi compañero de trabajo, el filósofo Eduardo Infante, es un excelente escritor, capaz de llegar al gran público con libros que a priori podrían parecer poco apetecibles, como un libro de ética. Eduardo cosechó gran éxito con su libro Filosofía en la calle, que disfruté mucho. También tiene publicados No me tapes el sol, Aquiles en Tiktok (pendiente de leer por mi parte) y el que acabo de terminar estas vacaciones, Ética en la calle.
No creas que en un libro de ética encontrarás soluciones tan concretas como en uno de cocina. No es posible meter tus problemas en agua para que se ablanden ni hervirlos a fuego lento para que se alejen de ti. Eso sólo funciona en la cocina, como en esta receta para hacer una fabada canónica. La pregunta “¿por qué tengo que hacer el bien y no el mal?” sigue abierta.
Digo que sigue abierta desde el punto de vista de la filosofía porque uno de los fundamentos de las religiones es precisamente definir lo que está bien y lo que está mal, así como las consecuencias de incumplir sus reglas. Si quieres ir al cielo y no al infierno y eres creyente, digamos católico, en el Catecismo de la Iglesia Católica tienes el manual a seguir. Pero, ¿y si no eres creyente? Pues ahí es donde te tienes que buscar la vida y encontrar tus propias respuestas (si es que te haces preguntas).
¿Te puede ayudar el libro de Eduardo Infante a ser mejor persona? No lo creo. Lo que sí hará es hacerte reflexionar sobre ello y, por lo tanto, ayudarte a ser más libre. Y si esto del cielo y el infierno no va contigo, si no te interesa el bien común, la política y todas esas zarandajas, recuerda: las chicas buenas van al cielo y las malas a Benidorm.